Victor M. García
Nieto es Doctor en Medicina y especialista en Pediatría, responsable de la Unidad
de Nefrología Pediátrica del Hospital Universitario Nuestra Señora de
Candelaria. Es autor de 140 artículos, de 23 capítulos en libros científicos,
de 71 artículos y capítulos de libros sobre temas relacionados con la historia
de la medicina. Es autor de cuatro libros de historia de la medicina [La obra
pediátrica de Diego Guigou y Costa (1991), Cámaras celíacas y patocativismo o
la historia de la enfermedad celíaca en España (1995), El barco de la viruela.
La escala de Balmis en Tenerife (2004), Páginas médicas canarias de ayer
(2007)] y coeditor de cinco libros relacionados con la historia de la medicina
En la actualidad, es Presidente de la Asociación
Española de Nefrología Pediátrica, Coordinador del Grupo de Historia de la
Pediatría de la Asociación Española de Pediatría y Director de la revista Canarias
Pediátrica. Colaborador habitual de la revista Acta Médica de Tenerife, en la
que escribe artículos sobre Historia de la Medicina.
Antony van Leeuwenhoek
no era médico, pero hizo por el avance de la medicina más que muchos de los
médicos que vivieron en su época. Tenía, no obstante, la primera cualidad que
debe tener un investigador, la curiosidad. Era tendero, tenía un comercio de
telas, pero era un tendero curioso. Con la ayuda de unas lentes que aprendió a
tallar y a perfeccionar, se extasió con la visión de lo diminuto, de lo
microscópico. Y confirmó que existía la vida más allá del límite alcanzable por
nuestra visión. El texto que reproducimos, expresa la admiración del autor por
la visión de la flora saprofita que habitaba en el sarro de sus dientes a pesar
de practicar una higiene dental muy loable, ya que se trataba de una práctica poco
habitual en su época. La Royal Society de Londres dio el ejemplo de publicar
sus observaciones (Philosophical Transactions
of the Royal Society), a pesar
de que no era médico.
Leeuwenhoek. Cortesía de Victor M. García Nieto
“Le envié hace
algún tiempo mis observaciones acerca de los esputos, que he visto después
impresas en las Lectures and Collections
publicadas por Robert Hooke, secretario de la Royal Society, el año 1678. Desde
entonces he realizado nuevas indagaciones en mis esputos, con la idea de que si
existen animalillos en el cuerpo acabarán por aparecer tarde o temprano en los
conductos salivares. No obstante, en las observaciones que he practicado con
tal fin, no he podido descubrir animalillos en ellos, ni añadir nada nuevo a lo
que ya tengo escrito.
Por la mañana
acostumbro a frotarme los dientes con sal y a enjuagarme después la boca con
agua. A menudo, después de comer, me limpio los molares con un mondadientes y
me los froto enérgicamente con un trozo de tela. Por ello mis incisivos y mis
molares están limpios y blancos, mientras que los ha perdido la mayor parte de
las personas de mi edad (cincuenta y un años), y mis encías nunca sangran a
pesar de lo fuerte que es la sal con que me las froto. No obstante, mis dientes
no están tan limpios que no encuentre introducida entre algunos de ellos,
siempre que los miro con una lente de aumento, un poco de materia blanca, tan
espesa como si fuera pasta. Al examinarla, pensé, aunque no podía ver nada que
se moviera, que quizá contenía animalillos vivos. La mezclé, por lo tanto, en
diversas ocasiones con agua limpia de lluvia que no tenía animalillos, y
también con mis propios esputos, después de haber eliminado las burbujas de
aire para evitar que produjeran cualquier movimiento en ellos. Observé entonces
casi siempre, con gran asombro, que en la citada materia existían numerosos
animalillos vivos dotados de movimientos muy bonitos”*.
* Arcana Naturae Detecta, Delphis
Batavorum, 1695. Traducción al castellano de J. M. López Piñero

La historia de la medicina es la rama de la historia dedicada al estudio de los conocimientos y prácticas médicas a lo largo del tiempo. Conocerla es entender cómo hemos llegado al presente de la ciencia médica, la intuición de sus protagonistas puede aportar enseñanza para el futuro.
ResponderEliminarMuchas gracias Víctor, ha sido un honor tu aportación a este blog