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sábado, 26 de enero de 2013

Un “índice de Charlson” para la historia clínica electrónica

El Charlson Comorbidity Index es un sistema de evaluación que proporciona una probabilidad de muerte en base a las co-morbilidades (enfermedades que co-existen con la enfermedad aguda principal) del paciente. Además de la edad, consta de 19 items, que si están presentes, se ha comprobado que influyen de una forma concreta en la esperanza de vida del mismo.

En la teoría de los sistemas de información en el sector sanitario existe una serie de premisas cuya consideración podría garantizar el éxito de la implantación de la historia clínica electrónica (HCE) en organizaciones sanitarias. Contando con ellas, podríamos incluso desarrollar un “índice de Charlson” que evaluase la probabilidad de “muerte” o "supervivencia" de la HCE en su primer año de implatación en base a los siguientes ítems:

1.- Una selección adecuada de la empresa proveedora y de su producto incluyendo su mantenimiento y soporte.
2.- Cuánto de involucrados están los componentes del equipo directivo y de los miembros clave del hospital como impulsores del proyecto y de la gestión del cambio.
3.-  Un dimensionamiento adecuado del hardware necesario.
4.- Tiempo invertido en el periodo de pruebas.
 5.- Si posee de un plan de contingencia que minimice los efectos colaterales.
6.- Cuánto se ha invertido en la gestión del cambio para conseguir una buena involucración de todo el personal y minimizar la resistencia del cambio: Divulgación y comunicación del proyecto, formación y soporte post-implantación.
 7.- Un formación de calidad para lo usuarios  y coordinada con la fecha de implantación. Y finalmente,
8.- Grado de cumplimiento de la planificación.


Este índice teórico no está sometido a ninguna regresión logística lineal o binaria, ni tiene significación estadística ni por Fisher ni por Kruskal-Wallis, pero tan solo con una autoevaluación podría establecerse un pronóstico más o menos acertado sobre el futuro inmediato de un proyecto tan complicado como el de implantación de HCE. 

Pedro Guerra, Quisiera saber

Fuente: Experto Universitario Diseño y Gestión de los Servicios de Información en el Sector Sanitario. Universitat Oberta de Catalunya

lunes, 19 de septiembre de 2011

Rescatando las bases de datos clínico-administrativas (CMBD) para la investigación biomédica

Hace unos días, en el ciberespacio,  tropecé casualmente con la biografía de William Farr un estadístico inglés del siglo XIX.

Entre 1837 y 1839, cuando Inglaterra sufría una de las peores epidemias de viruela, diseñó los primeros registros de mortalidad. Fueron las primeras estadísticas sanitarias. Gracias a ellas se pudieron reconocer las causas ambientales con gran impacto en la morbilidad y mortalidad y se lograron desarrollar estrategias para el control de enfermedades basadas principalmente en intervenciones sobre el entorno ambiental. Estas acciones preventivas tuvieron en ese siglo y los siguientes un importante impacto en la mejora de la salud de la población.

William Farr (1807-1883)

Creo, y no sería arriesgado decir, que William Farr fue el precursor de las bases de datos clínico-administrativas de hoy en día que es lo mismo decir del  Conjunto Mínimo Básico de Datos (CMBD). Sin embargo, actualmente estas bases de datos están infrautilizadas en la investigación biomédica.

Una causa puede explicarse por las conocidas limitaciones de los estudios observacionales y se prefiera confiar en los ensayos clínicos aleatorizados para guiar nuestras decisiones.

Sin embargo, no hay que olvidar que los escenarios controlados de muchos ensayos pueden ser diferentes a los ambientes reales de trabajo de muchos de los clínicos. Por otro lado las bases de datos clínico-administrativas, por su gran riqueza en información,  da a la  investigación biomédica una gran potencialidad para determinar   la escala de un problema a nivel poblacional y señalar  hacia donde debe dirigirse una intervención o política sanitaria.

Otra razón de esta escasa aceptación, y puede que sea la más importante, es que las bases de datos clínico-administrativas a menudo despiertan desconfianza entre los clínicos ya que históricamente  han visto en ellas un instrumento de control de su actividad y no como una herramienta para la investigación.

Pero los clínicos tienen que saber que  cada día más y mejores datos están siendo almacenados, y ello está creando nuevas oportunidades para la investigación y conforme las nuevas tecnologías de la información y comunicación, como las historias clínicas electrónicas, consigan implantarse en los hospitales, las oportunidades para dicha investigación se multiplicarán. Es muy probable que actualmente estemos viviendo el nacimiento de una nueva era epidemiológica como la que vivió William Farr en su época.

miércoles, 20 de abril de 2011

El huevo o la gallina

Un dilema aún existente es si las TIC catalizan el cambio de las organizaciones sanitarias para mejorar procesos y resultados o si el cambio en el pensamiento de las organizaciones  las que hizo que se desarrollaran las TIC.

Dentro del ámbito de las organizaciones sanitarias, si yo tuviera que elegir de qué fue primero si el huevo o la gallina, yo me atrevería a decir que fue el huevo. El desarrollo de estas tecnologías de la información que utilizan ordenadores, teléfonos móviles y aplicaciones informáticas para transformar, almacenar, gestionar, proteger, difundir y localizar los datos necesarios para cualquier actividad humana ha obligado a los servicios de salud a transformar la medicina tradicional en medicina digital. Si hablamos de hospitales, éstos no pueden perder los beneficios que aporta las TIC en seguridad de pacientes, beneficios en salud (medidas preventivas, gestión de enfermedades crónicas), en ahorro de coste y mejoras de la eficiencia.

Creo que M. Arnold tiene razón "El genio es antetodo energía". S. Núñez
Por otro lado, el hospital con un desarrollo avanzado en TIC no debiera ser objetivo último, sino la comunidad de salud digital, es decir la automatización e interconectividad del conjunto amplio de organizaciones que intervienen en la salud en un entorno determinado. Con otras palabras, el hospital y ni ninguna organización sanitaria deberían existir de forma aislada sino interconectada.
 
Actualmente participo en la implantación de la historia clínica electrónica en mi hospital.   Si bien este proyecto ha supuesto un gran esfuerzo económico por parte de la Consejería de Sanidad, el mayor esfuerzo está siendo, por un lado, la unificación de criterios para todos los hospitales y, por otro, los riesgos organizativos que conlleva la implantación lo cual hace que la implicación de todos los profesionales no sea total y esto posiblemente haga crecer más lentamente a la gallina.