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lunes, 3 de septiembre de 2012

Fisiopatología de la “reunitis”


Existe un trastorno que no está descrito en los tratados de patología ni su tratamiento se explica en los manuales de terapéutica clínica. Se trata de un ente indeterminado que afecta al sistema nervioso central de las organizaciones en general y a las organizaciones sanitarias en particular.

Víctor Valencia la define como el interés excesivo y compulsivo que se manifiesta en una propensión desaforada por las reuniones con el equipo.

Sus síntomas aparecen, como explica Santiago Álvarez de Mon, cuando las reuniones aumentan su frecuencia de forma exponencial, incrementando así la “prima de riesgo” para el enconamiento de las relaciones, la alimentación de los egos y  la dilapidación del tiempo.

Sus síntomas al comienzo son larvados, a veces imperceptibles, pero cuando se hacen manifiestos es porque probablemente el objetivo de la organización o grupo no esté claro, de forma que después de las reuniones estamos en el mejor de los casos  igual que como empezamos.


El hacer reuniones improductivas es una provocación al motín de la tripulación. 
Imagen propiedad de Salvador Núñez

Para prevenir la reunitis Luis Puchol Moreno recomienda convocar las reuniones que sean necesarias (cuyos temas afecten al equipo u organización, que sean importantes, que requieran la opinión o la creatividad del grupo y que merezcan el coste y el esfuerzo de convocarla) y evitar las que no lo sean y aplicar las reglas elementales para convocar, dirigir, conducir e implementar los acuerdos de la reunión.

Finalmente recordar que “sin reuniones prudentemente planificadas en el tiempo es difícil que se consolide una cultura sana, que la inteligencia colectiva tenga una oportunidad de expresarse y consolidarse”